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  los caminos de malpica a carnota  

Es esta la "Costa da Morte", el "Finis Terrae", el fin de un viejo camino, el de Oriente-Occidente, el de la peregrinación que tiene como emblema la nacarada concha de vieira, símbolo de Venus, del renacer y de la vida. Era este un camino de áscesis, de aventuras y desventuras que tenía meta en el santuario de la tumba del Apóstol íntimo de Cristo, en Compostela, para seguir y finalizar en los cabos máis occidentales, el de Fisterra, el de Touriñán, que se creía el "Promontorio Nerio". Lugar de cultos relativos a la fecundidad y la vida, como los de O Pindo en Carnota, el de San Guillermo en Fisterra, el mismo Santuario de la Barca en Muxía, los montes de Traba... Llegar hasta Fisterra fue una meta en todo tiempo. Pocos lugares tienen tanta tradición.

Caminos y áscesis

Para los que se dirijan desde Compostela, los caminos son muchos: los que discurren por tierras de Negreira, Santa Comba, Zas, Mazaricos o Dumbría, siempre vigilados por el enigmático Pindo, se asfaltan sobre antiquísimas vías o los caminos que siguiendo la costa pasan por Noia, tan cargada de historia, por Outes, con milagroso santuario de San Ourente de Entíns, que se adentran en Muros, con el Monte Louro y el petroglifo de "A Laxe da Roda", para continuar y ver Carnota con sus gigantescos hórreos y nuevamente O Pindo... Cee, Corcubión y Fisterra.

El viajero ansioso de todo quisiera cumplir una ruta integral, que lo introduzca en la inmensidad del fin del mundo por todos los caminos y por todos los sentidos. Está en la meta del Finisterre de Europa, con sus insólitos actos litúrgicos de la Resurrección, centrados en el Sábado Santo y el Domingo, en el contorno de la iglesia de Santa María. pero también en este tiempo primaveral se celebra en Camariñas la "Mostra do Encaixe". Sin dejar ese necesario paso por Vimianzo, obligado punto de paso, con su castillo, testigo de luchas "irmandiñas" del siglo XV, que estará abierto para informar y hacer nuestro ese particular "encaixe" zigzagueando la carretera entre municipio y municipio.

Los caminos siguiendo la costa, los faros

Para los que vengan de A Coruña, las rutas pueden multiplicarse, perderse en Bergantiños. Antiguos caminos de la prehistoria, donde las leyendas, los monumentos megalíticos, los castros de la Edad del Hierro o romanizados estarán siempre al borde de cierres pétreos de pequeñas propiedades. O bien podemos seguir por la costa, desde Malpica: con el Buño de los "oleiros", centro artesanal donde las familias siguen viejas tradiciones "oleiras" del barro. El conjunto etnográfico del Forno do Forte, recuperado por la Diputación Provincial nos introduce en la vida de jornaleros agrícolas que alternaban con la producción de cacharros de barro. Podemos seguir por una sorprendente Ruta de los faros, de historias de naufragios, donde en los altos asoman los castillos, como las torres de Mens, tocan las pandereteras y se canta al viejo estilo en "regueifas" y "fiadeiros". Barizo, el moderno faro de Punta Nariga es muestra de nuevas ansias creadoras. Tierras de Ponteceso, del Anllóns, poetizadas por Pondal, encrucijada. Los caminos de Corme y O Roncudo de los arriesgados perceberos, con el cruceiro de A Serpe de Gundamil y la isla de A Estrela

En el municipio de Cabana de Bergantiños los versos de Pondal pueden servirnos de guía, llevarnos al dolmen de Dombate, monumento funerario datado más allá del 3.000 a. C. A lo lejos está el Castro de Borneiro, recinto habitado ya en el siglo VI a. C, excavado... San Fins del Castro con la insólita romería del "Berro Seco"...Viejos caminos romanos que llevan a las legendarias minas de oro de Corcoesto

Historias de Naufragios

Nos adentramos en el rigor de la "Costa da Morte", donde las olas del mar palillan encajes de Camariñas. Horizontes con montes de Traba, coronados por gigantescas rocas de sugerentes formas.

Laxe

Es esta la capital de la tierra de Traba, donde se educaron reyes, su parroquial guarda recuerdos de todo tiempo. En la Semana Santa es recomendable emocionarse con el "Rosario da Boa Morte".

Camariñas

En esta batida costa espera por nosotros Camelle, núcleo nacido del Atlántico. Estamos en el propio corazón de vida de la Costa da Morte; el recuerdo de hundimiento de naos están en la memoria. Arou, el "Cemiterio dos Ingleses" la playa de Trece y el Faro de Cabo Vilán son escenarios de naufragios, como el que sucedió en 1890, el del buque escuela inglés "Serpent" con 172 muertos, solamente tres se salvaron. La pequeña iglesia de "A Virxe do Monte", ría por medio, mira a su vecina y hermana, el Santuario de "A Virxe da Barca". Hacia allí tenemos que ir, no sin antes comprar algún encaje de palillos de los que de muy antiguo le dieron fama a Camariñas, puede que sea un arte heredada de los soldados de los Tercios de Flandes.

El Santuario de "A Barca" y la piedra de "Abalar"

Muxía

Pasamos por Ponte del Puerto y dejamos en el camino el pintoresco conjunto formado por las Torres y la Pequeña iglesia de Cereixo que nos introducen en las tierras de Muxía. En el camino saltará a la vista la parroquial y el gran hórreo de Ozón, o el monasterio de San Xián de Moraime, sobre un asentamiento romano. Estamos en la villa de "A Virxe da Barca", Muxía, presidida por el monte Corpiño: en su caída está el siempre concurrido santuario da Barca, con las piedras de "Abalar" y de "Os Cadrís" cargadas de leyendas y promesas frente a un incesante Atlántico. A la vista están los entramados de palo, secaderos de congrio que en esta villa también se celebra en fiesta gastronómica.

Cee

Continuamos viaje por lugares cantados por Pondal o por López Abente: el Cabo de Touriñán y la inmediata islita del Castelo son algo más que un lugar mágico, el pasado habita aquí entre manadas de caballos salvajes. Quien quiera senderismo puede perderse en el rigor de silencios y de piedra de la Costa da Morte. Pasamos por San Martiño de Duio, tan presente en las leyendas jacobeas, por Pereiriña... y así llegar a Cee, encrucijada de caminos por los que siempre tendremos que regresar.

Corcubión

Protegida bahía donde San Marcos tiene una curiosa imagen que se dice traída de Venecia. Pasear por Corcubión es sentir el mar y su historia. Pocos lugares habrá mejor para degustar la gastronomía con sabor a algas y al Atlántico.

Finisterre

Destacan las playas de Estorde, Sardiñeiro, Langosteira y Fisterra, en una villa asentada al lado de un puerto en el extremo occidente del mundo. Vigilada por el monte de O Facho, donde las piedras reciben cultos fecundativos: "As Pedras Santas", Orcabella, la "Cama do Santo", entre los restos de la ermita de San Guillermo, conocida por los rituales fecundativos. Y pronto el cabo y el faro y O Centolo, testigos de partidas y llegadas, alegres o tristes, de los que viven del mar.

Visitamos en la Iglesia de Santa María "O Santo Cristo da Barba dourada", que se dice aparecido en el mar en el siglo XV. Es este el escenario donde cada sábado y domingo de Resurrección se celebra un interesante acto litúrgico: las tres Marías, como las tres Gracias, esperan la Resurrección de Cristo, símbolo del renacer solar del día.

Tendremos que retornar por Corcubión, siempre la parada y fonda pueden ser necesarias y seguimos por Cee, en otros días célebre por los balleneros. Villa en la que el filántropo decimonónico Fernando Blanco creó una fundación benéfica modelo. El castillo del Príncipe, vigila al del Cardenal, testigos del siglo XVII, en uno y otro lado de la protegida ría.

Carnota y el Monte Pindo

Ahora continuaremos la costa, dejando Ézaro, con la cascada del río Xallas, Caldebarcos, y Carnota... El monte Pindo preside el paisaje, con su Pena Moa de gigantes pétreos de color rosa. No está mal adentrarse en el enigmático "Olimpo Celta" durante todo un día, siempre bien asesorados: Capelo do Frade, Pena Fiel, restos de castillos medievales, inscripciones en la piedra prohibiendo los cultos paganos, cuevas que acogieron a huidos...

Dejamos el significativo puerto de Quilmas, entre pequeñas casas de pescadores. En Carnota se hace necesario pararse para visitar su conjunto parroquial en el que destaca el gigantesco hórreo de piedra. Es esta la postal típica de una Galicia agraria y marinera. Igualmente merece atención el hórreo de Lira, parroquia que en el tiempo de Pascua celebra la romería de los Remedios. Los caminos nos pueden devolver a Compostela por Muros y Noia.

El camino interior: Monumentos megalíticos, castillos...

Coristanco

Ese viaje que por el interior nos lleva a Fisterra y a la Costa da Morte, siempre tendrá por centro a Vimianzo y Baio, después de dejar atrás otros representativos ayuntamientos pertenecientes a las comarcas de Bergantiños, como las Tierras de Soneira o del Xallas... Coristanco es tierra de castros, como el de Oca, de la Lagoa de Alcaián, desecada para producir buenas patatas.

Santa Comba

Municipio y villa situado una encrucijada de viejos y nuevos caminos en el que es fácil encontrarse con dólmenes, restos del pasado, pequeñas iglesias con estructuras arquitectónicas de todo tiempo.

Zas

También territorio de gran riqueza arqueológica, donde destaca en Muíño el dolmen de "A Arca da Piosa", paisaje con pintorescas parroquias, cuidadoras de las artes de la cestería, el telar; donde también se dan las "regueifas" y los "fiadeiros", viejas maneras de cantar y contar. Tierra de pazos como el de Romelle en Loroño, el de Edreiras en Meanos, el de Follente en Mira, el de Daneiro... siendo relevante el pazo de la Torres do Allo de trazas medievales. Parajes como el de Vixía en Baio. Los batanes del Mosquetín son el descanso ideal.

Dumbría

Adentrarse en el interior es fácil para el viajero de verdad. Dumbría ofrece monumentos prehistóricos, tradiciones ancestrales. Por aquí pasaba el camino que de Compostela llevaba a Fisterra: Ponte Olveira, Hospital, Casa das Mallas, el petroglifo de "Pedra Ancha", Marco do Couto son nombres sugerentes... Por estos mismos caminos pasó en el siglo XVIII el ilustrado padre Sarmiento. En Regolle-Olveira está el antológico monumento megalítico de la "Pedra da Arca". Inicio de la Ruta de los Embalses siguiendo el río Xallas: los conjuntos parroquiales de Olveira y Olveiroa con la ermita de la Santa Lucía y su milagrosa fuente. La iglesia de Buxantes, Santa Baia de Dumbría, Verdeogas con su castro y curioso hórreo....

Mazaricos

El municipio de Mazaricos es un verdadero paraíso dolménico, donde uno se encontrará con la piedra y el silencio: en Corveira está el monumento megalítico de Parxubeira y varios e interesantes conjuntos parroquiales como los de Colúns, Chacín, Beba, los de San Cosme de Antes, el de San Xoán de Mazaricos, el de Santa María de Coiro, Baronas, Corzón.... a un lado y otro del camino que desde Compostela conducía a Fisterra. La paz habita en el Santuario y en la romería de "A Virxe do Monte, mirando al Pindo". El cruceiro será siempre como una oración de piedra al borde del camino. El promontorio de Finisterre está siempre a la vista.

  la ruta  


  el paisaje  






















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