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Ferrolterra

Desde A Coruña seguimos en dirección a Ferrol al paso los más representativos paisajes de As Mariñas, Oleiros, Sada, Betanzos o Bergondo con el pazo de Mariñán. El río Mandeo abre a la ría de Betanzos para introducirnos por el Puente de O Pedrido en el ayuntamiento de Miño, con espléndidas playas, Perbes, las iglesias románicas de San Juan de Villanueva y Breamo, monte que domina el Arco Ártabro. En el horizonte A Coruña y el faro romano de Hércules. Abajo está Centroña, donde aparecieron tesoros protohistóricos. Pontedeume señorea con la Torre de Andrade, algo más que un símbolo, al igual que las lonjas del arzobispo Rajoy y ese puente sobre el Eume que le da topónimo. Como insignia de los Andrade vemos las antiquísimas esculturas del oso y el jabalí. Los Andrade fueron señores constructores de siete puentes, siete torres, siete monasterios... Pontedeume merece visitarse, pasear bajo los soportales de casonas blasonadas, siempre habrá aguardando algún mesón típico con el mejor marisco y la amabilidad eumesa

Pontedeume

De Pontedeume, siguiendo el río, nos dirigimos hacia Caaveiro, el bosque atlántico, las "fragas do Eume", presididas por ese monasterio ya conocido desde el año 1000 y que supo de la formación de San Rosendo. El senderismo encuentra en este recorrido los más sorprendentes parajes, hacia A Capela o hacia la presa del Eume. Caminos de la Torre de Andrade, dominando Pontedeume, con tantas historias y leyendas, el monasterio de Monfero que se debate arquitectonicamente entre el renacimiento y el barroco. Claustros de silencio entre la silueta ondeante de los montes... labradíos de los famosos grelos entre mil caminos.

Pasaremos el Eume, dejamos Cabanas con la playa y seguimos una costa que ofrece el pintoresco pueblo de pescadores de Redes y Camouco: las casas se adentran en el mar. Galerías y balconadas, caleadas, al igual que en Ares, bordean una playa donde las olas ofrecen un peculiar ritmo. Aquí se sabe celebrar el Corpus con alfombras de flores. No lejos está la ermita medieval del Chanteiro, de imagen muy venerada desde el medievo por las gentes de Ferrolterra; el monasterio de Santa Catalina de Monte Faro, fundado por los Andrade. Desde la Bailadora divisamos la ría de Ferrol, pasamos por Mugardos, villa de abolengo, abierta a la ría por el castillo de la Palma y el puerto con buenos mesones para picar el pulpo y las sardinas. Villa a la que Carlos II concedió privilegios por acoger a su esposa Mariana de Neoburgo después de un temporal en altamar.

Parajes pintados por Bello Piñeiro... hacia el mar los restos de la villa romana de Noville. Mar y lugares propios para recordar al "poeta azul", Pérez Parallé.

Nos recibe ahora la grúa pórtico de Astano, así entramos en Fene, muy desarrollado con la industrialización. Visitaremos el "Museo del Humor", iniciativa del humorista Xaquin Marín. Ferrolterra es patria de insignes dibujantes, como Siro.

Ferrol

Pasamos el puente de As Pías y entramos en el barrio obrero de Caranza, testigo del desarrollismo de los años sesenta. A la vista está la estatua ecuestre a Franco, fundida en Bazán. Es obligado el paseo por calles a las que miran casas con balconadas y galerías blancas... del trazado del conjunto urbanístico racionalista, a cordel.

Ferrol dio importantes personajes: Concepción Arenal, Hildegart, Pablo Iglesias, los Franco, Carballo Calero, Torrente Ballester y geniales pintores como Sotomayor o Bello Piñeiro. Tierra de intelectuales, poetas y destacados marinos.

Se cree que en época romana aquí tuvo asiento la ciudad de Adobrica. En el medievo este importante y disputado enclave portuario perteneció a la Casa de Andrade y posteriormente a jurisdicción realenga. Es a partir del siglo XVIII cuando el núcleo portuario, tan en relación con la construcción naval, adquiere gran importancia estratégica para la Armada. Fernando VI, en 1749, le otorga el nombramiento de sede del Departamento marítimo. A partir de los planes de rearme de la política borbónica, se comienzan grandes obras: la construcción del Astillero con su barrio obrero y la del Arsenal, con los Tinglados y la majestuosa Sala de Armas. Las obras se atienen a los más estrictos planes racionalistas de la Ilustración, del Neoclasicismo, en las que colabora Jorge Juan, entre otros ingenieros militares. La ciudad toma importancia en los conflictos con Inglaterra y especialmente a partir de la Independencia de Estados Unidos. Sin embargo en el siglo XIX, con la pérdida de las Colonias, se acelera el declive portuario. Con el siglo XX hay momentos florecientes. En 1947 se crea la Empresa Nacional Bazán y comienza un proceso de industrialización novedoso para Galicia.

El pasado de Ferrol tiene centro en el "Ferrol Vello": La Magdalena, típico barrio de la época de Carlos III, Esteiro y los Ensanches. Merece visitarse la concatedral de San Julián, obra de Sánchez Bort, 1765, de la misma época son las capillas de las Angustias, los Dolores, el Socorro, la Orden Tercera o el Hospital de la Caridad, inspiradas en el más sobrio neoclasicismo italiano. El espíritu racionalista está en la Escuela de Gramática, la Puerta del Dique y varias fuentes. La iglesia de San Francisco tiene en su interior varias obras del gran escultor Compostelano, neoclásico, José Ferreiro. En el siglo XIX se abre la Puerta Nueva. Ferrol fue también fiel seguidor de la corriente Modernista: el Teatro Jofre, el Casino Ferrolano, el Café Suizo y varias otras construcciones le dan a esta ciudad una singular personalidad.

La historia y la idiosincrasia de Ferrol adquieren particular significación los días de Semana Santa con las procesiones. Igualmente en tiempo de San José, el Día de las Pepitas cuando las rondallas con sus serenatas alegran el geométrico trazado de la urbe.

Visitaremos el Castillo de San Felipe, gemelo del de la Palma, refuerzos del siglo XVIII, símbolos de Ferrolterra y de una historia vinculada al mar. Seguiremos con un corto viaje por la costa ferrolana, entre el cabo Prioriño y el Prior: la laguna de Doniños con sus leyendas de ciudades sumergidas y tañir de campanas que se escuchan en la celebrada noche de San Juan. Amplios arenales, largas playas, el castro de Lobadiz, las islas Gabeiras, la playa de San Jorge y Covas con el Santuario de Santa Comba, de batidas y azuladas aguas, con restos de viejas minas que dicen auríferas. La subida al Santuario de Chamorro es el punto ideal para obtener la mejor panorámica de Ferrol y su entorno.

Por los viejos Caminos Reales

También pasa por aquí el Camino Inglés para aquellos peregrinos que arribaban a puerto procedentes del Atlántico norte y que iban a Compostela o al santuario de Teixido.

Siguiendo la costa pasaremos por Narón, tierra conocida en los documentos como de Trasancos, con el monasterio románico de "O Couto" o de San Martiño de Xubia, fundado por los condes de Traba, guarda la tumba gótica de Rodrigo de Esquío. Pueblos nacidos a la sombra de Ferrol. Todavía se conservan los viejos molinos que surtían a la Armada, como el de mareas de Freixeiro, la "Fábrica de Fariñas", la "Presa do Rei" hermoso paraje en las orillas del Xubia, río de pintorescas riberas.

Neda en la otra orilla del Xubia, tierra de los Esquío, que participan en el siglo XIV y con Alfonso XI en la toma de Algeciras, saga de guerreros, aventureros y poetas. El realengo se descubre todavía en alguna de sus casas y asoportalados barrios. La iglesia de San Nicolás responde al gótico, al igual que el crucero del atrio. En la iglesia de Santa María se venera el Cristo de la Cadena, del siglo XVI y que se dice inglés, aparecido en el mar. En el mes de septiembre animado escenario para las fiestas de Santa María y de la Merced. Zona que nutría y vivía de la Armada: las fábricas de lienzos del pazo de Roxal, los Hornos de Provisión, las Fábricas de Bizcocho, las Casas Reales, Aceñas reales la Fábrica de Xubia para la elaboración de planchas de cobre, ceca de importante moneda, hoy muy buscada por los numismáticos. En O Puntal veremos el pazo barroco de La Merced. Haciendo senderismo hacia el interior daremos con la "fervenza" o cascada de Belelle.

Llegamos a Valdoviño donde Román Polanski rodó La Muerte y la doncella. En su topografía detaca Monteagudo, los arenales de Vilarrube, la inmensa playa, la lagunda de A Frouxeira y los espacios para los practicantes del surf como Baleo y sobre todo Pantín. El pazo de Rivas de los Ponce de León o la Casa de Timiraos son buenos ejemplos de casas solariegas.

Caminos del interior: As Pontes

Los montes, la autenticidad nos invita al viaje hacia el interior, a Cerdido, tierras de castros, de leyendas de "tesouros", de ancestrales artesanías, de espesos bosques, territorio de caza de los Andrade. Visitaremos la iglesia de San Martiño con elementos del siglo XVI. Tierras de labradores y ganaderos, de buenas ferias e inmejorable gastronomía, la carne asada. Moeche, ancestral territorio de Labacengos que participó activamente en las luchas fratricidas de los Trastámara, concesiones otorgadas al caballero García Rodríguez, con castillo, testigo de las revueltas irmandiñas, capitaneadas por Roi Xordo. San Sadurniño también con el castillo de Narahio, de los Andrade, territorios en los que los templarios tuvieron fundaciones, igualmente los dominicos, preocupados por el saber y la cultura, pero también por el comercio. El pazo de San Sadurniño guarda recuerdos de este acontecer.

Caminos de As Pontes de García Rodriguez que pasan por la sierra Faladoira, espacios solitarios y cargados de arqueología de todo tiempo. Desde el medievo lugar de paso, abierto y protegido por las poderosas casas de los Andrade y Lemos.

El senderismo nos regalará sorpresas, "mámoas", castros y en el horizone la inmensa chimenea de Endesa.

A Teixido "vai de morto o que non vai de vivo"

Es preciso la parada en Cedeira, antes de subir a la Capelada y al santuario de Teixido. Territorio que perteneció a la Casa de Traba y a la de Lemos. Vigila el puerto la fortaleza de la Concepción que formaba parte del sistema defensivo del siglo XVIII. Las casas se aprietan alrededor de la parroquia de "Nosa Señora do Mar", iglesia del gótico. Visitaremos la capillita de San Antonio de Corveiro y el faro de punta Candieira, comprenderemos la inmensidad del océano e intuiremos sagas célticas.

Subiremos hacia la sierra de Capelada: en el camino nos sorprenden las "greas" o manadas de caballos salvajes, aquí también tienen su "curro" para la "rapa das bestas". Dejamos los viejos caminos del santuario con los "amilladoiros", montones de piedras acumuladas, una a una, por la devoción de los peregrinos. Cuentan que "A San Andrés de Teixido vai de morto o que no vai de vivo" y lo hará en forma de reptil, una especie de ascesis con reminiscencias pitagóricas. Nos reciben los vendedores de exvotos de "migalla de Pan", ofrecen "Sanandresiños", la "herba de namorar", universo de símbolos en relación con la renovación. En este santuario se venera una reliquia del Apóstol San Andrés. Finalmente beberemos, sin apoyarnos, en cada uno de los tres caños de la fuente milagrosa.

Siguiendo en dirección Cariño, bordeamos los acantilados más altos de Europa. El mirador de Punta Herveira, con la garita del siglo XVIII, punto de obligada parada, al pie está la estación eólica. Paraíso ecológico, biológico y especialmente geológico. Entre sorprendentes vistas de esta ría laberíntica bajaremos a Cariño, pasamos por la ermita de San Xiao de Trebo, construida sobre un asentamiento romano. Visitaremos las piedras negras del cabo Ortegal, los "aguillóns", a los que se refieren geógrafos de la antigüedad. Cariño nació ya en la prehistoria a juzgar por los hallazgos. Vive del mar y antiguamente de sus viejas factorías de salazón, también de las herrerías de Feás que pertenecían al marqués de Astorga. Punto idóneo para degustar marisco, esos buenos percebes, o una típica "caldeirada" de pescado.

El Condado de Ortegal

Pedra, Sismundi, Feás, el mar gris, entre pinos, dibuja laberintos, es el mar del Condado de Ortegal. De aquí salió el linaje de San Rosendo, del ministro Pita Romero, del mismísimo humorista francés Luis de Funes... con muestras de biejos molinos de mareas y de viento.

En la visita a Ortigueira es preciso conocer la decimonónica imprenta de don David Fojo, el romántico Teatro de la Beneficencia con pinturas del artista del XIX finisecular Vicente Martínez, la iglesia y el convento dominico... En todo hay ese cuidado ortegano que se evidencia en la arquitectura modernista y que otorga identidad al conjunto. El pazo de Brandariz, inspiración de Elena Quiroga, autora de Viento del Norte. La playa de Morouzos y la isleta de San Vicente, Magorzán... y el pueblo de Ladrido, célebre por el cura relojero de la Ilustración... Ortigueira está en el Real Sitio del escritor José Luis Sampedro.

Espasante, punto ideal para degustar marisco y disfrutar de inmejorables playas, sin faltar en las inmediaciones del puerto un castro, tiene excavado un extraño monumento que arqueológicamente clasifican como tipo sauna.

Siguiendo hacia Bares entramos en el municipio de Mañón, de antiquísimos caminos que siguen el río Sor, vigilados por monumentos megalíticos o por castros, estudiados por Maciñeira o Bascoy. Grañas do Sor, tierras del bandolero Mamed Casanova, alias "Toribio" y popularizado en las canciones de ciego... el Pazo de Torre da Lama, vivero e insólito bosque de azaleas y camelios... Tendremos que visitar Estaca de Bares, con su estación eólica, el recuerdo de la base americana y los viejos molinos de agua, escalonados, en las inmediaciones del observatorio de aves... Subiremos al Semáforo y bajaremos al "Coido", dique de la antigüedad, como parece reafirmarse por los restos hallados también en la misma playa y en el promontorio de la llamada "igrexa Vella".

O Barqueiro es de los puntos más pintorescos de Galicia, en lo alto todavía queda el recuerdo de los viejos molinos de viento.

  la ruta  


  el paisaje  


































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