El público escuchaba al reverendo Martin
Luther King como quien asiste a una plegaria. Tengo un sueño,
dijo el predicador en inglés de Georgia, y sus palabras de fraternidad
para negros, blancos y razas de todo el mundo aún constituyen, cuatro
décadas después, el primer mandamiento de los derechos civiles.
Hace exactamente quince años, una directiva forjada en el fútbol
modesto tomaba las riendas de un club moribundo y hacía suyo el lema
de un perseguido: El Lute. Así, en junio de 1988 arrancó
la campaña dirigida a salvar el club: El Deportivo camina o revienta.
El diario más influyente de la ciudad pronosticó entonces que
el Deportivo capitaneado por César Lendoiro reventaría en un plazo
no superior a quince días.
Tres años después, en 1991, la directiva blanquiazul celebraba
su ascenso a Primera División con un grito de guerra que la mayoría
tomó a broma entre tanta algarabía: ¡Barça,
Madrid, ya estamos aquí!.
En 1996, y ya con el primer título logrado por un club de Galicia en
la alforja, comenzamos a cimentar un sueño verde que sirviese de legado
y patrimonio: la ciudad deportiva. Después de vernos obligados a emigrar
del municipio coruñés, sufrir todas las zancadillas jurídicas
posibles y sumar otros cinco títulos, El Mundo del Fútbol abrió
sus puertas el 1 de mayo de 2003 ante más de 10.000 testigos asombrados.
Ni siquiera la primera plantilla pudo resistirse a la tentación y ya
se entrena en las nuevas instalaciones de Abegondo.
Sólo quince días después del nacimiento de El Mundo
del Fútbol, presentamos en sociedad el Nuevo Riazor de Peter Eisenman.
Este proyecto es una propuesta para situar al Deportivo, A Coruña y Galicia
en la corriente de vanguardia y modernidad a la que se están sumando
la mayoría de nuestros competidores. El caso es que vamos a cumplir cuatro
años consecutivos en la Liga de Campeones y hay quien cree que seguimos
soñando.
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